Pasión por el deporte | Doping en el deporte

Pasión por el deporte | Doping en el deporte

“Día a día encontramos en la prensa distintos casos de deportistas con pruebas positivas, escándalos en grandes pruebas deportivas, sustancias desconocidas, persecuciones judiciales y policiales”

Por José Ortega

Cualquier intento de revisar la situación actual del doping, no puede pasar de largo sobre sus principales protagonistas: los deportistas. Día a día encontramos en la prensa distintos casos de deportistas con pruebas positivas, escándalos en grandes pruebas deportivas, sustancias desconocidas, persecuciones judiciales y policiales, auténticas cruzadas antidoping, etc. La explicación de por qué sucede esto no es sencilla, y contiene matices sociológicos, psicológicos, legales, éticos y científicos. 

Sociológicos, porque habría que explicar las razones del culto al cuerpo que se vive hoy en día y que se ejemplifica en el deporte de élite, y la asunción de ciertos cánones y modelos con los que constantemente se nos bombardea desde los medios de comunicación. 

Psicológicos, porque toda esa influencia social se experimenta de diferentes formas en nuestro interior, creando nuestros propios monstruos con los que algunos no pueden sobrevivir y necesitan sustancias que les permita evadirse, escaparse a paraísos propios de “felicidad” externos a su vida cotidiana, o exigirse hasta el máximo de sus capacidades persiguiendo superar objetivos o marcas deportivas. 

Legales, éticas y científicos porque la distinción entre permitido y no permitido, “positivo” o “negativo”, es a veces una cuestión temporal sujeta a rumores y con muy poca base. La misma poca base científica que establece cuando unas sustancias o métodos perjudican a un deportista de forma física o ética.

Si de lo que se trata es de cumplir unas normas que los propios deportistas se otorgan, todo lo que quede fuera de esas normas no es ni legal ni ilegal, como tampoco es moral o inmoral, es simplemente alegal o amoral. Es este territorio donde se mueven los laboratorios que facilitan sustancias a los médicos que diseñan los planes de entrenamiento. Debería añadir un último punto, que no por evidente deja de ser importante: el dinero. Todo lo mide, todo lo puede, todo lo iguala y lo hace posible. Detrás de él podemos encontrar las causas de esta crisis de valores de la que muchos hablan.

Desde luego quien más o quien menos ha escuchado alguna vez expresiones o comparaciones alusivas a la filosofía de la vida: “vivir con deportividad”, “fair play”…. Esta visión no deja de ser tan válida como cualquier otra, aunque un poco simple y engañosa. A todos nos maravilla ver batir el récord de velocidad en los 100 m planos, pero queremos que eso se consiga de la misma forma que en la antigüedad (con constancia, disciplina, orden…), se trata del deportista puro frente al robot sobre el que ironiza Verbruggen. Y, puestos a elegir, siempre se opta por lo utópico. Aquí es donde se sitúa la persecución a la que son sometidos los deportistas. Hay que perseguir y descubrir a esos falsos ídolos, aprovechados y traidores, que tanto mal pueden llegar a hacer al tener tanta influencia sobre todos sus seguidores… pero con planteamientos como éste caemos en el olvido de las razones que al mismo deportista le han llevado a esa situación, caemos en la simpleza de evaluar el problema solo por los resultados, sin llegar a profundizar en una explicación exenta de moralismos, de reproches, más propios de otras épocas históricas. Continuará…


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